LA SOLEDAD DE CHARLES DICKENS DAN SIMMONS PDF

I hesitate to recommend this book because there are bound to be people who buy this doorstop, read it, hate it, and blame me for their life choices. But I also want people to read it. You, Dear Reader, will likely hate this fucking book. It has piss poor human beings being piss poor human beings.

Author:Tazragore Kagalkree
Country:Montserrat
Language:English (Spanish)
Genre:Environment
Published (Last):20 July 2014
Pages:163
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ISBN:158-6-39318-912-4
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Particip Al-Qaeda en los atentados del M? En el captulo anterior nos preguntbamos quin contrat a los mercenarios que murieron en Legans. Fue Al-Qaeda, como sostiene la versin oficial, quien les reclut y les encarg el atentado? Curiosamente, sta es una de las pocas preguntas para la que disponemos de una respuesta plausible, y esa respuesta no corrobora precisamente la versin oficial.

En un tema como el del M, donde los enigmas son mucho ms numerosos que las certezas, una de las pocas cosas que ha estado clara desde el principio es que no se trat de un atentado de Al-Qaeda como tal, por mucho que algunos se empearan en sostener lo contrario.

El atentado del pasado 7-J en Londres ha vuelto a plantear ante la opinin pblica, para consternacin del gobierno, el debate sobre quin ide los atentados de Madrid, porque las diferencias entre ambos atentados son tan evidentes que resulta difcil pasarlas por alto.

En realidad, el M difiere no slo del de Londres, sino de todos los atentados realizados por Al-Qaeda anterior y posteriormente. Son varios los aspectos que diferencian al de Madrid de todos los dems ataques reivindicados por esa organizacin terrorista: 1-La inexistencia de terroristas suicidas Por qu Al-Qaeda, que ha utilizado terroristas suicidas en Nueva York, en Casablanca, en Pakistn, en Tnez, en Yemen, en Londres iba a actuar de forma distinta en Madrid?

Al-Qaeda utiliza comandos formados por personas enormemente fanatizadas, convencidas de que tras el atentado suicida accedern al Paraso. Por qu en Espaa iba a cambiar Al-Qaeda su modus operandi, utilizando terroristas no suicidas? Desde determinados medios de comunicacin se difundi el M, de hecho, la falsedad de que haba suicidas en los trenes precisamente porque ese indicio es el que hubiera certificado con ms fiabilidad la participacin de Al-Qaeda.

Pero en los trenes no haba suicidas. No resulta comprensible. Los terroristas de Al-Qaeda, fanticos integristas, no recurren jams a una persona no musulmana para organizar un atentado, por la simple razn de que no se fan de quien no comparta sus mismos planteamientos religiosos extremistas, y mucho menos iban a fiarse de un "cristiano".

Y eso nos indica, precisamente, que quien atent en Espaa no tena los escrpulos de carcter ideolgico y religioso que caracterizan a los terroristas de Al-Qaeda. Si eran integristas quienes encargaron los atentados, eran unos integristas muy peculiares. El nmero de confidentes de la Polica, de la Guardia Civil o de algn servicio de inteligencia presuntamente implicados en la trama es enorme: Antonio Toro, Carmen Toro, Surez Trashorras, Rafa Zouhier A ellos se unen otros confidentes que, sin estar implicados en la trama, avisaron de lo que se preparaba cuando tuvieron conocimiento de ello: Lavandera, el libans Joe, el imn Cartagena Para terminar, los telfonos supuestamente utilizados en las mochilas bomba fueron liberados en la tienda de un polica espaol de origen sirio, Maussili Kalaji, que tena una de las muchas "casualidades" del M relacin con los miembros del comando de Virgen del Coro.

Puede alguien seriamente sostener que Al-Qaeda, especializada en la ejecucin de ataques suicidas por sorpresa, mont esta trama donde a cada paso que damos aparece un nuevo confidente, sin vinculacin ninguna con el integrismo? Si Al-Qaeda actuara de una manera tan permeable a las infiltraciones, hace tiempo ya que los servicios secretos americanos tendran a Osama Ben Laden en una celda de Guantnamo. Dejando aparte la probabilidad certificada en el caso de Madrid de tropezarse con un confidente, la utilizacin de delincuentes comunes pone en riesgo cualquier operacin.

Sabemos, por ejemplo, que El Chino particip en un ajuste de cuentas por droga en diciembre de , pegndole un tiro en la pierna a un presunto traficante en Bilbao. Iba AlQaeda a utilizar a un sujeto como El Chino para organizar el atentado, sabiendo que le pueden detener en cualquier momento y que puede comprar un trato favorable de la Polica a cambio de contar lo que sabe de un futuro atentado integrista?

Sin embargo, en Madrid se contrata a vulgares camellos para cometer los atentados. Alguien puede seriamente sostener la hiptesis de que fue Al-Qaeda a quien le sobran fanticos suicidas quien contrat a esos hampones mercenarios? Todos ellos son, a ojos de Al-Qaeda, representantes de ese poder occidental decadente que pretenden destruir.

A Osama Ben Laden le importa poco quin gobierne en un pas, y la mejor demostracin es la eleccin de fechas para el atentado de Londres. En lugar de atentar unas semanas antes, en plena campaa electoral britnica, Al-Qaeda seleccion una fecha para el atentado con mucha ms repercusin internacional, en plena reunin del G8 en Escocia.

Porque Al-Qaeda pretende crear una sensacin indiscriminada de terror, no inmiscuirse en unas luchas polticas que, en el fondo, desprecia. Sin embargo, los atentados de Madrid perseguan influir decisivamente en un resultado electoral y estaban dirigidos a provocar la salida del PP del gobierno, lo que nos indica que la motivacin de quienes concibieron el M era mucho ms "cercana" a la mentalidad occidental, para quien esas luchas polticas s tienen sentido.

Si necesitan un coche, lo compran o lo alquilan, pero nunca se les ocurrira robarlo, porque cualquier casualidad por ejemplo un control rutinario de la Polica podra dar al traste con toda la operacin.

En Londres, los terroristas alquilaron el vehculo en el que se desplazaron hasta la estacin donde tomaron el tren; en Estados Unidos, gastaron el dinero a espuertas para todo aquello que necesitaron, desde clases de vuelo hasta alquileres de pisos y de vehculos.

De la misma manera, los terroristas londinenses fabricaron sus propios explosivos utilizando frmulas qumicas fciles de encontrar en numerosas webs radicales islmicas y empleando compuestos de fcil adquisicin en los comercios, porque es sta una forma de conseguir explosivos mucho menos arriesgada que tratar de introducirlos en Inglaterra desde el exterior o que adquirirlos a algn delincuente local.

Sin embargo, en Espaa, los terroristas adquirieron los explosivos a www. No contentos con eso, transportaron los explosivos desde Asturias en un coche robado, con placas de matrcula dobladas y llevando documentacin falsificada, arriesgndose a que la Guardia Civil pudiera pararles en cualquier momento por simple casualidad como as sucedi, aunque inexplicablemente los terroristas pudieron seguir su viaje. De nuevo, una manera de actuar que no se corresponde con el comportamiento habitual de Al-Qaeda.

Sabemos ya, con un alto grado de precisin, quines pusieron las bombas, cmo llegaron hasta sus objetivos, qu explosivos utilizaron, cmo los fabricaron. En Espaa, no sabemos quin puso la bombas en los trenes, ignoramos cul era la composicin de las bombas, carecemos de datos sobre cmo llegaron los terroristas a Alcal, tenemos dudas sobre cmo pudieron obtenerse los explosivos y esto despus de diecisiete meses de investigaciones policiales, judiciales y periodsticas.

Y la razn de que no sepamos nada de nada es que, en cuanto se produjeron los atentados, se puso en marcha una campaa de desinformacin que quienes idearon la masacre haban previsto hasta en sus mnimos detalles: furgonetas llamativas, oportunas cintas cornicas, mochilas bomba que aparecen por ensalmo, pistas que conducen a personas que son detenidas en plena jornada de reflexin para luego ser puestas en libertad a las pocas semanas Quien ide el atentado no se limit a planificar la masacre, sino que tambin urdi cuidadosamente el conjunto de cortinas de humo que pudieran dirigir rpidamente a la opinin pblica y al juez en la direccin que haca falta.

Ese dominio de las tcnicas de desinformacin no apunta precisamente a Al-Qaeda, sino a otro tipo de elementos para quienes esas tcnicas son slo parte de su arsenal de herramientas cotidianas de trabajo. Qu fue lo que sucedi en Madrid? Es poco todava lo que sabemos de los atentados de Madrid. Como ya apuntbamos en el captulo anterior, ignoramos incluso qu explosivos se utilizaron en los trenes.

Pero el atentado de Londres ha resaltado todava con ms fuerza una de esas pocas cosas de las que podemos estar seguros: que el primer sorprendido al recibir las noticias de Espaa el da 11 de marzo fue, seguramente, el propio Ben Laden. Eso no quiere decir que no hubiera participacin de elementos integristas en el atentado de Madrid. Por supuesto que la hubo. Est constatado que algunos de los participantes en la trama concretamente, varios de los miembros del comando de la calle Virgen del Coro pertenecan a crculos ms o menos conectados con la periferia de Al-Qaeda, personas dedicadas al reclutamiento, a la recaudacin de fondos y al soporte genrico a las actividades de dicha organizacin terrorista.

Pero las evidencias apuntan a que esos elementos integristas no actuaron al dictado de la direccin de Al-Qaeda, sino que fueron convenientemente manipulados y utilizados desde otras instancias que contaban con un grado de conocimiento de la realidad poltica espaola y de las posibles reacciones de la opinin pblica ante los atentados mucho mayor del que Ben Laden pudiera llegar jams a tener. El 31 de diciembre de , el jefe de la trama mercenaria del M, Jamal Ahmidan El Chino , entr en el bar Txikia de Bilbao, se dirigi a donde se encontraba sentado Larbi Raichi y le descerraj un tiro en la rodilla, por una deuda de narcotrfico.

Este episodio ilustra a la perfeccin dos hechos distintos: en primer lugar, que el principal responsable de la colocacin de las bombas del M era en realidad un vulgar camello que nada tiene que ver con las redes integristas islmicas. En segundo lugar, que El Chino se mova a sus anchas por los bajos fondos de Bilbao y San Sebastin, ciudades ambas a las que viajaba con frecuencia segn cinco testigos distintos para llevar a cabo sus negocios.

Cualquiera que conozca el Pas vasco sabe que nada se mueve en el submundo de la droga sin que ETA tenga constancia y sin que ETA lo controle y autorice, especialmente desde que hace ya aos la banda terrorista asesinara a diversos traficantes "dscolos".

Quin protega en el Pas Vasco las actividades de El Chino? Un falso debate En su comparecencia ante la Comisin del M, el ex-director del CNI, Jorge Dezcallar, hizo una afirmacin que determinados medios de comunicacin amplificaron hasta la saciedad: "ETA y Al Qaeda no pueden colaborar, porque son como el agua y el aceite". Es una afirmacin muy contundente, pero vaca de contenido. Tambin la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin eran como el agua y el aceite, lo que no fue obstculo para que ocuparan Polonia al a limn.

Porque el ser tan distintos no les impeda compartir un mismo planteamiento estratgico su desprecio por las democracias liberales occidentales ni determinados intereses tcticos ampliar su territorio a costa del dbil vecino polaco. De la misma manera, es completamente cierto que existen enormes diferencias ideolgicas y polticas entre ETA y Al Qaeda, pero eso no les impide compartir unos mismos planteamientos estratgicos un antiamericanismo y antiliberalismo feroces ni compartir coyunturalmente unos mismos enemigos por ejemplo, la Espaa de Aznar.

Las diferencias existentes entre ETA y Al Qaeda no nos dicen nada sobre si han colaborado o no, y las pruebas demuestran que ETA ha tenido, tiene y seguir www. Los grupos terroristas comparten unos mismos circuitos de aprovisionamiento y eso hace que entren en contacto grupos que, en principio, nada tienen que ver entre s. Existe constancia de operaciones cruzadas de venta de explosivos y misiles entre ETA y grupos terroristas islmicos y existe tambin constancia de la presencia de etarras en campos de entrenamiento de Afganistn durante el rgimen de los talibanes.

Sin necesidad de remontarnos a los tiempos en que los etarras vivan y se entrenaban en lugares como Argelia, el antiamericanismo esencial que profesan es el que movi al entorno de ETA a enviar cinco grupos de brigadistas batasunos a Iraq en vsperas de la invasin americana.

Contamos, asimismo, con numerosas cartas intercambiadas por presos etarras e islamistas, llenas de consideraciones sobre el mejor modo de atacar al gobierno espaol. Agua y aceite, s, pero con unos mismos intereses. Es posible que sus dioses sean distintos, pero comparten idnticos demonios. Un ejemplo de esa "permeabilidad ideolgica" debida a la existencia de un enemigo comn lo constituye Yusuf Galn, que de interventor de Herri Batasuna pas a militar en las redes terroristas islmicas vinculadas a la trama espaola del 11S.

Pero, de todos modos, todo este debate es un debate falso, porque nada tiene que ver con el M. No sabemos si ETA contrat a los mercenarios que colocaron las mochilas-bomba, pero de lo que s estamos seguros como se ha puesto de manifiesto en captulos anteriores es de que no los contrat Al Qaeda.

As pues, centrmonos en la pregunta fundamental: tuvo ETA algn conocimiento o participacin en los atentados del M?. La sombra de ETA En su comparecencia ante la Comisin M, Rodrguez Zapatero asegur vehementemente que todas las investigaciones realizadas apuntaban a que la responsabilidad del M corresponda en exclusiva a terroristas islmicos.

Esta afirmacin es, a la vez, falsa e incompleta. Es falsa porque ya hemos visto que la ejecucin material de los atentados correspondi a mercenarios, no a integristas, y porque en el sumario s hay indicios numerosos que apuntan a conexiones con el mundo de ETA. Y es incompleta porque Rodrguez Zapatero hubiera debido aadir que ni a las fuerzas de seguridad ni al ministerio fiscal se les ha dejado tirar de esos hilos que apuntan a la banda ETA, quiz porque el ovillo que hay al otro extremo resulta demasiado incmodo.

Para empezar, ya el mismo da 12 de marzo de dos testigos distintos afirmaron haber visto a la etarra Josune Oa en Madrid. El da 13, otro testigo afirmaba haber presenciado una reunin en un bar a mediados de febrero entre el etarra Asier Eceiza y una persona de origen rabe bien conocida como traficante dentro del barrio.

Suponemos que la Polica descart estos testimonios por considerarlos poco slidos, pero resulta sorprendente, por ejemplo, que no conste en el sumario si se han enseado a este ltimo testigo las fotos de los traficantes de origen rabe implicados en la trama. El sumario pone tambin de manifiesto que varios de los principales implicados haban residido o residan en el Pas Vasco: Basel Gayoun, uno de los miembros del ncleo duro de la calle Virgen del Coro, residi en San Sebastin y Oyarzun; Jamal Ahmidan El Chino, en San Sebastin; Adnan Waki, otro de los miembros del ncleo duro, resida en Irn, donde comparta piso con tres argelinos que vivan de algn tipo de subvencin del gobierno vasco.

Los seguimientos telefnicos tambin arrojan datos interesantes. El Chino realiz un viaje relmpago a Pamplona inmediatamente despus del M. La pista de uno de los terroristas huidos tras los atentados Daoud Ouhnane se pierde el 12 de marzo en Corella Navarra. Los hermanos Chergui viajan a Olaberra Guipzcoa poco despus del estallido del piso de Legans. Asimismo, la intervencin del telfono de Lofti Sbai uno de los miembros del grupo de El Chino permiti interceptar diversas conversaciones con un misterioso personaje espaol que se hace llamar Jos y que en un momento determinado le comenta a Lofti que tiene que ir a Navarra y el Pas Vasco "por tema poltico".

Todos estos datos no significan por s mismos nada de nada; pero cuando los completamos con la informacin de que los hampones mercenarios del M se sentan tan cmodos en Bilbao y San Sebastin como para entrar en un bar y pegarle un tiro en la pierna a un presunto deudor, esa extraa "predileccin" que muestran los implicados en la trama por el Pas Vasco adquiere una nueva dimensin.

Y esa dimensin se agranda cuando constatamos otro inquietante punto de unin: Moutaz Almallah presunto lder del ncleo duro del M fue compaero de piso del batasuno Yusuf Galn. Es posible que se trate de meras casualidades, pero sera cuando menos interesante saber quin "protega" las actividades delictivas de El Chino en aquella zona y qu informacin sobre el M pudieron compartir Yusuf Galn y Moutaz Almallah, o sus crculos de allegados. El extrao viaje Diversos medios de comunicacin se han hecho eco de otras "casualidades" que nadie ha querido investigar: -Las palabras captadas a Josu Ternera en el aeropuerto de Francfort pocas semanas antes de los atentados: "Se van a enterar los espaoles de lo que somos capaces".

Se refera al 11 de marzo? Curiosamente, al informador que capt aquella conversacin parece habrselo tragado la tierra, de acuerdo con nuestras noticias. Un aviso a los miembros de su entorno para que no tomaran trenes hasta el 14 de marzo?

Con respecto a este ltimo punto, Rodrguez Zapatero atribuy todo el episodio a la mera casualidad. Esa explicacin podra quiz valer aunque es mucha casualidad, caramba! Pero los etarras que robaron aquel coche ya traan las matrculas preparadas para doblarlo, lo que implica necesariamente que buscaban un coche de una marca y modelo determinados.

Que encontraran aquel preciso modelo de coche en aquel preciso callejn ya excede la simple casualidad para convertirse en una coincidencia asombrosa.

Pero la "casualidad" ms inquietante de toda esta historia es la que afecta a la simultaneidad temporal de las dos caravanas de la muerte. Para el actual gobierno, el que la caravana etarra interceptada en Caaveras saliera con menos de 24 horas de diferencia con respecto a la que bajaba de Asturias y el que ambas caravanas siguieran rutas paralelas obedece, asimismo, a la casualidad.

Sin embargo, hay muchas cosas que no cuadran en aquel transporte desde Asturias. Por poner slo un ejemplo aunque tendremos oportunidad de hablar ms de ese viaje en los prximos captulos , aquel fin de semana del 28 de febrero de cayeron en la mitad norte de la pennsula unas impresionantes nevadas, que atraparon a miles de conductores en Burgos y obligaron al gobierno vasco a cerrar las carreteras www.

Por qu los marroques renunciaron a bajar desde Avils a Madrid por autopista y se dirigen en su lugar desde Avils hacia Torrelavega por la costa, bajando luego a Madrid por la N-I? Es decir, por qu eligieron un camino mucho ms largo, adentrndose en el temporal y arriesgndose a que se les quedara atrapado en la nieve un coche cargado de explosivos? Nadie hace eso sin una poderosa razn.

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